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Lucas Matthysse noqueó a Tewa Kiram y se coronó campeón welter de la AMB

Lucas Matthysse volvió a probar el sabor de la gloria. A los 35 años, después de un período de oscuridad y de dudas, el trelewense se quedó con el título mundial welter de la Asociación Mundial de Boxeo, que se encontraba vacante. En el Forum de Inglewood, en Los Ángeles, sacó a la pelea del tedio en el octavo round y le ganó al tailandés Tewa Kiram. Campeón, otra vez.
En un combate decorado por los silbidos del público, el argentino tardó en entrar en ritmo. Fue en el octavo asalto cuando encontró la primera combinación contundente de golpes de toda la noche. Y fue suficiente. Un derechazo mandó a la lona a Kiram, de 26 años y líder del ranking de la categoría. El tailandés se levantó, aunque para extender apenas unos segundos más la velada. Un toque con la zurda le puso final a la pelea.
Hasta ese momento, el show había sido pobre. A pesar de un inicio promisorio, el asiático no pudo escapar a los interrogantes que despertaba su figura en la primera salida de su país natal (allí había cosechado 38 victorias en igual cantidad de presentaciones). Con el correr de los minutos, Matthysse emparejó el trámite. Sin embargo, entre sus titubeos y los insistentes intentos de Kiram de enfriar la pelea, le costó dar el paso al frente.
“Se me movía bien, no lo podía encontrar. Sus manos no me dolían. Al final pude conectarlo. Me faltaba encontrar el golpe. Estoy muy contento”, celebró el noqueador de Trelew, que ahora ostenta un récord de 39 triunfos (36 por la vía rápida) y 4 caídas.
De esta manera, son dos los campeones mundiales argentinos en actividad. El otro es Brian Castaño, que se consagró como monarca interino superwelter luego de vencer al puertorriqueño Emmanuel De Jesus en noviembre de 2016 y que en octubre pasado sería confirmado como campeón regular de la categoría por el paso del estadounidese Demetrius Andrade a la categoría de los medianos.
La Máquina fue campeón superligero interino del Consejo Mundial de Boxeo, el 8 de septiembre de 2012 frente al nigeriano Ajose Olusegun. Cedió el cinturón en su intento de unificación ante el monarca regular de la categoría, el estadounidense Danny García, el 14 de septiembre de 2013.
Tuvo su oportunidad dos años más tarde, cuando enfrentó al ucraniano Viktor Postol en Carson (California) por el título mundial superligero del Consejo Mundial de Boxeo. Ese día, el 3 de octubre de 2015, sufrió una de sus derrotas más duras, al perder por nocaut en el décimo asalto. Entonces, se abrió un período de oscuridad en su carrera.
Permaneció 19 meses sin pelear, en medio de interrogantes sobre su futuro. Salió de las sombras recién el 6 de mayo de 2017. Y lo hizo a lo grande: ya en la categoría welter, noqueó al estadounidense Emmanuel Taylor en el T-Mobile Arena de Las Vegas para reingresar al círculo de aspirantes a una chance mundialista.
Esa oportunidad le llegó a la madrugada. En Los Ángeles, el argentino pegó poco, pero cuando lo hizo dejó fuera de discusión a su contrincante. Bajo las luces del Forum, ya dejó entrever sus intenciones para lo que viene. “Danny García es la pelea que busqué siempre”, aseguró sobre uno de los recuerdos amargos de su vida deportiva.
clarin.com
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