Cordillera

El vino del sur corre la frontera y se impone por calidad

Al pie de la montaña, muchos viñedos que comenzaron como iniciativa casera o para los amigos ven oportunidad comercial.

Con unas 100 hectáreas en producción, unas 30 bodegas andinas y de la meseta chubutense aprovechan el cambio climático y entran al negocio más allá del Alto Valle. Hay condiciones únicas.

Ya comprobamos los resultados de las primeras producciones, ahora queremos saber cuál es el horizonte que promete Chubut en el mapa nacional de la vinicultura”, anticipó Darío González, el enólogo que gestó la mayoría de los 30 emprendimientos familiares distribuidos desde Villa Turismo (El Bolsón) hasta Río Pico (en la cordillera) y otros en plena meseta, como Paso del Sapo, Gualjaina y Sarmiento.Desde su óptica, la oportunidad de “ser declarada provincia vitivinícola nos abrirá la posibilidad de herramientas que actualmente llegan solo hasta Neuquén y Río Negro”.

“Los beneficios para los emprendedores apuntan a una nueva ruta donde se privilegie la calidad y vender vino con la marca Chubut como una denominación de origen, además del atractivo turístico de conocer los viñedos más australes de América”, agregó.

Resaltó las condiciones agro-climáticas de las diferentes regiones “con veranos frescos y otoños secos en la cordillera y de gran amplitud térmica que favorecen para que los vinos desarrollen muy buena acidez natural y gran complejidad aromática y los vinos de la Meseta Central que cuentan con gran aptitud para transformarse en ‘vinos íconos’ y lo que ello representa. Tanto los espumantes como los tintos evolucionan muy bien en botella, tornándose delicados, suaves, agradables y redondos, lejos de ser vinos tánicos, pesados y grotescos”, según explicó.

El gobernador Mario Das Neves anunció la semana pasada una ley que “impulsa y regula la producción de vinos en el territorio chubutense” en marcada en “políticas de impulso a la actividad vitivinícola en todas sus etapas y aspectos productivos, incluyendo la plantación, cultivo, cosecha, elaboración y fraccionado de vinos”.

Con esta ley “estimamos que se van a instalar grandes agro-industrias que ayudarán a posicionar los vinos de la provincia en el mundo enogastronómico”, valoró Darío González.

Se agrega la creación de la tecnicatura de enología, que se dictará en Esquel. y la promoción de una nueva “Ruta del vino”, orientada principalmente al turismo.

“Este pinot noir tiene toques únicos de esta tierra y seguramente se diferencia de cualquier otro”, valoró a su turno Pedro Adamow, quien experimenta desde hace tres años con un pequeño viñedo en Cerro Radal, en Lago Puelo.

Como él, son varias las chacras que apuntan a la diversificación productiva en la Comarca Andina del Paralelo 42°. La mayoría apuesta a viñas de poca superficie, con producciones que van desde las 1.500 a las 10.000 botellas, para complementar cultivos de fruta fina o como un hobby “que comenzó por hacer vino para los amigos y terminamos vendiendo” bajo el concepto de “bodegas garaje”.

En Villa Turismo (El Bolsón), la bodega Familia De Bernardi viene incursionando desde 2011 con “un pequeño viñedo situado al pie del cerro Piltriquitrón, con un microclima y cuidado de las plantas con verdadero entusiasmo y gran atención”, que ya está posicionada en el comercio regional con sus pinot noir, merlot, merlot rose, chardonnay y gewürztraminer, uva muy aromática que crece mejor en los climas fríos. Por allí cerca, la familia Fraschetti también ofrece desde hace años sus vinos boutique.

Un poco más al sur, en el Valle 16 de Octubre, (Trevelin), Sergio Rodríguez resalta su orgullo de “honrar la producción con el esfuerzo y el trabajo diario” y lleva ya dos vendimias (600 kilos de pinot noir), convertidas en sus primeros vinos “Nant y Fall”.

Un lugar privilegiado para viñedos resultó Rincón de Los Leones (Paso del Sapo), en plena meseta patagónica, donde la familia Giacomino convoca cada otoño a sus amigos y turistas a colaborar y compartir “el arte de cosechar, desgranar y prensar las uvas hasta lograr el mosto que en 9 meses se convertirá en vino”. Allí la “joya de la casa” es un pinot gris, sumado a un chardonnay “de mucho carácter”. En su campo de “Los Robles” también ofrece hospedaje patagónico, cabalgatas, pesca, excursiones y montañismo a orillas del río Chubut. Juan Giacomino apunta a obtener “vinos íconos” que ya están en los mejores restaurantes de Buenos Aires (Tegui, Las Cañitas).

La impulsora de la actividad fue la firma Patagonian Wines, en El Hoyo, con 20 hectáreas cultivadas y una bodega fundada en 1999. “La frontera del vino es cada vez más austral, no nos extrañemos el día que nos ofrezcan un vino de Tierra del Fuego”, anticipan los expertos. En detalle, desde los Andes hasta la meseta central se apuesta principalmente a la producción de pinot noir, pero también a otras cepas como chardonnay, sauvignon, merlot y uvas alemanas.


La más austral

En Sarmiento, al sur del Chubut, la bodega Frutos de los Lagos, de la familia Bulgheroni, cuenta con una viña de 39 hectáreas de suelos profundos (variedades pinot noir, pinot grigio, merlot, chardonnay, gewurzstraminer, malbec y torrontes riojano), que reúne “condiciones climáticas favorables para todo tipo de cosechas, de donde saldrán 15 mil litros de vino” con la instalación de una bodega boutique y “con la mirada puesta en este proyecto vitivinícola como una alternativa económica para la región”, según detallaron.

Por su ubicación geográfica se distingue aún como “el viñedo más austral del mundo”. Concretamente, apuntan a los espumantes “con posibilidades de exportación”.

Según los técnicos, “el clima adverso que presenta la Patagonia es beneficioso para la vid; es decir que mientras más viento haya, más evaporación de suelo y mayor pobreza de la tierra, se enriquece la proyección del viñedo. Gracias a esas características se ha depositado mucha confianza en esta idea de tener un vino de origen”.


Sanidad, una ventaja espectacular

“En esta zona las uvas maduran sin ningún tipo de problemas, y la sanidad de las plantas es espectacular. Son muy limpias, sin necesidad de tratamientos químicos, gracias al clima ”, resaltó el enólogo Darío González.

“En Paso del Sapo ya hay plantadas variedades chardonnay, pinot noir, merlot, cabernet franc y aspirant bouchet, entre otras. Todas son cepas que logran completar su ciclo anual sin inconvenientes, aunque la recomendación siempre es colocar un sistema anti heladas”, agregó.

Hasta el presente, “todolo que hacen los productores es a pulmón y con sus propios recursos. Con un apoyo estatal sería mucho más sencillo. Lo que se podría hacer en una temporada, está demandando dos o hasta tres”, remarcó.


Cenizas que aportaron

Darío González mostró su “orgullo más reciente”: un merlot ahumado que embotelló en noviembre de 2015 y que “es el segundo vino natural en el mundo en esas condiciones (el primero se produjo en 2008 en Australia), surgido luego de que el incendio forestal de enero de 2012 consumió parte de la viña”, plantada en los ‘90 en los faldeos del cerro Currumahuida, en El Hoyo. “La ceniza se fue pegando en los racimos de uvas, que no se pueden lavar, y quedó con notas ahumadas”, graficó.


Tinto refinado

Enfrente, del lado chileno en la ribera sudeste del lago Tagua Tagua (comuna de Cochamó), está emplazada la primera viña en la selva valdiviana como parte del lodge “Mítico Puelo”. “Hace una década parecía imposible beber un vino de la Patagonia chilena, pero el cambio climático está permitiendo la producción de un caldo de alta gama en sus increíbles paisajes de volcanes y bosques milenarios. Algunos parajes del tradicionalmente frío y lluvioso sur de Chile son ahora lo suficientemente soleados como para hacer madurar las uvas con las que se produce desde hace dos años el Pinot Noir ‘Puelo Patagonia’, un tinto refinado”, valoran.

Ruta del Vino, la marca

“El desafío es construir una marca entre todos, en paralelo a que las producciones cumplan con las expectativas. Hablamos no solo de la venta de vinos, sino que el visitante encuentre servicios”, dijo el ministro de Turismo del Chubut, Herman Müller. La Ruta del Vino tendría 717 kilómetros, y estaría integrada por 12 establecimientos vitivinícolas y afines, como la destilería de whisky “La Alazana”, Lago Puelo

Aporte estatal

El gobierno chubuten ya relevó la oferta de 4 establecimientos del Valle 16 de Octubre (Trevelin), 3 de la Comarca Andina del Paralelo 42° y 5 viñedos de Gualjaina y Paso del Sapo. El plan es incluirlos en el Proyecto de Asistencia Integral para el Agregado de Valor en Agroalimentos de la Nación y Cambio Rural para “el asesoramiento de los productores y de la identidad estratégica de cada chacra”.


Viñedos urbanos


Las escuelas de Paso del Sapo y Gualjaina regalan 50 plantas a cada poblador interesado (consumen 600 mm agua/ año), con la premisa de concretar después una vendimia en conjunto. A través del programa Capec se proyecta la instalación de una bodega local para elaborar las pequeñas producciones y ofrecer en la zona su propia Ruta del Vino.

Dejanos tus comentarios

Comentarios cerrados