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CORFO trabaja con la Escuela 781 de Dolavon para agregar valor a la producción del Valle Inferior mediante novedosos secaderos solares

El Gobierno Provincial, a través del organismo que encabeza Claudio Mosqueira, acompaña a docentes y alumnos del cuarto año de la escuela agrotécnica de Dolavon en el proyecto de secaderos solares para agregar valor a los tomates y hortalizas del Valle.
CORFO, organismo provincial que encabeza Claudio Mosqueira, mediante su equipo de técnicos del Mercado Concentrador Chubut, comenzó a brindar este mes capacitaciones en la Escuela 781 de Dolavon con el objetivo de acercar nuevas tecnologías a los alumnos de la institución, y a productores del VIRCh. Estas actividades las realiza en conjunto con la Agencia Provincial de Promoción de Energías Renovables.
El ciclo de capacitaciones destinado a profesores y alumnos del cuarto año comprende las siguientes temáticas: procesos productivos agroindustriales; costos y formación de precios; diseño de producto, marketing y estudio de mercado; secaderos solares y Buenas Prácticas en manufactura.
Al respecto, el director de la Regional Norte de CORFO, Julio Ibáñez, destacó que “la política de inclusión que lleva adelante el gobernador Martín Buzzi hace que los equipos profesionales de CORFO estén volcados a generar mecanismos de agregado de valor en todas las producciones que se desarrollan en este Valle”.
“Por eso -explicó- CORFO va a construir en el predio de la Agroindustrial N° 781 un secadero solar con el objetivo de articular, desde el mundo educativo, egresados con fuerte perfil técnico, y con habilidades nuevas para las exigencias del mundo que viene. Hoy las familias productoras del Valle, de la que estos chicos son hijos, tienen excedentes productivos que se tiran, y lo que pretendemos es generar un mecanismo de fortalecimiento institucional y agregado de valor donde estos productos se sequen con tecnología solar, de simple aplicación, pero muy eficiente y se pueda ampliar la gama de oferta de producción local”.
De este modo, continuó, “salimos de la comercialización en fresco a una venta en seco en packaging especial, de esos excedentes que se generan en los momentos de mayor producción, y que se puedan vender en los meses en los que no hay producción, pero sí se pueden generar ingresos en las chacras”.
“Conversión tecnológica”
Por su parte, la docente Ana Laura Ardiles explicó que “en esta etapa estamos trabajando con lo que queda del tomate, que no tiene ningún uso, y la mayoría de los productores lo tiran. Nosotros le damos otro valor deshidratándolo con este proceso de secadero solar. Con el equipo del Mercado Concentrador y la Dirección General de Energía Renovable (DGER) estamos haciendo capacitaciones, viendo la tecnología de secado; nos prestaron un equipo para hacerlo”.
“De las charlas surgió la posibilidad que CORFO financie la construcción de un secadero más grande para manejar 300 kilos de producto. La idea es llevarlo a  una escala comercial que demuestre que se le puede dar un valor diferente a la materia prima que el productor no utiliza por fuera de temporada”, agregó Ardiles.
“Queremos hacer la conversión tecnológica, tomar un producto que ya tiene un valor, aumentándolo, obtenemos otro producto más tecnificado, de excelente calidad, que se puede usar en otros productos, y combinar productos como cebolla o zanahoria”, concluyó.
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