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Con apoyo provincial, la comunidad evangélica de Madryn inició la obra de ampliación de su sede

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La Iglesia Evangélica Misionera Pentecostal Voz de las Naciones, del barrio Julio San Miguel de Puerto Madryn, contará “con una sala de máquinas, nuevos sanitarios, cocina y un amplio comedor para poder dar la leche a los niños del barrio, como hacemos desde hace muchos años”, dijo el pastor Claudio Muñoz.
A partir de la firme decisión del Gobierno Provincial de apoyar con infraestructura a las instituciones que aportan trabajo social a la comunidad, la Secretaría de Infraestructura, Planeamiento y Servicios Públicos de Chubut continúa con su intervención en diferentes sectores del territorio provincial, entre ellos el de numerosas entidades de Puerto Madryn.
Entre ellas, y a partir del aporte de 650.000 pesos generados a través del Programa “Invertir Igualdad”, la “Iglesia Evangélica Misionera Pentecostal Voz a las Naciones” del barrio Julio San Miguel dio inicio al proyecto de ampliación de sus instalaciones, con el objeto de contar con nuevos sanitarios, cocina y un amplio comedor para poder contener a familias necesitadas de ese sector.
En tal sentido, el pastor Claudio Muñoz, referente de esa comunidad, aseguró que está comenzando a lograr “este sueño que comenzó hace 17 años, y que llegó hasta aquí con el esfuerzo de los fieles, pero que a partir de ahora, con la ayuda que nos brindó el Gobierno de la Provincia, al cual estamos realmente muy agradecidos todos quienes integramos esta comunidad, vamos a poder concretar lo que soñamos durante muchos años”.
Entre otras cuestiones, Muñoz hizo referencia a que el fin de semana pasado “se congregaron en esta iglesia más de 80 familias, por lo que más de 250 personas realizamos el brindis de Navidad y compartimos pan dulce, budines y gaseosas con los niños”.
Según indicó el religioso, “los 650.000 pesos están destinados a lo que demanda ejecutar la segunda planta de este edificio, en la que se contará con dos nuevos sanitarios, una sala de máquinas, una cocina y un comedor para poder darle la leche a los niños, actividad que venimos realizando desde hace muchos años”, recordó Muñoz.
El barrio San Miguel “es un sector donde hay gente con mucha necesidad, y quienes concurren a la Iglesia es gente con muchas carencias, tanto espirituales como materiales”.
Igualmente, en este último tiempo, “la realidad del barrio se ha modificado bastante. Desde que estamos aquí vimos muchos cambios, no solamente generados por nosotros, sino por muchos otros grupos que también trabajan en la sociedad, todos involucrados en que la comunidad tenga un cambio positivo” a partir de la “contención, ya que aquí vienen niños desde que son bebés hasta jóvenes que estudian guitarra, arte, creatividad, música y una diversidad de trabajos que aportamos a la sociedad”, concluyó.
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